Vota y exprésate

Publicado en noticias y crónicas el Enero 18, 2009 por andreror

marduk en quito

Publicado en black metal y antireligión el Enero 13, 2009 por andreror

a más de dos mil años… debe caer el mesías

Publicado en black metal y antireligión el Enero 13, 2009 por andreror

la batalla comienza!

Publicado en black metal y antireligión el Enero 13, 2009 por andreror

sonidos, alquimia y fortaleza

Publicado en black metal y antireligión el Enero 13, 2009 por andreror

inicios del black metal

Publicado en black metal y antireligión el Enero 7, 2009 por andreror
dark throne

dark throne

es hora de levantarnos!!!

es hora de levantarnos!!!

una nueva religiosidad

Publicado en dogmas religiosos el Enero 6, 2009 por andreror

Cristianismo igual a sumisión

Publicado en dogmas religiosos el Noviembre 12, 2008 por andreror
la hoguera cristiana

la hoguera cristiana

El cristianismo debe su grandeza al poderoso impulso de las masas oprimidas contra la división de la sociedad entre ricos y pobres, pero se desarrolló en una fase de la humanidad en la que no había condiciones materiales para el igualitarismo. El movimiento fue usurpado por la clase dominante, que hasta hoy utiliza la religión como un modo de castrar y hacer inocuas las aspiraciones de las masas de un mundo mejor. Queremos un mundo mejor en la tierra, no en los cielos. Este texto es imprescindible para elevar la crítica a la religión al nivel que merece.

http://www.elmilitante.org/content/view/4763/33/

Un viejo poder

La sombra de un viejo poder, difuso pero claramente perceptible, deja sentir, cada día más, su pegajosa influencia sobre nuestro país. No procede de ninguna institución civil que tenga carácter representativo ni proviene de acuerdo alguno tomado libremente por l@s ciudadan@s; no es ejercido por delegación humana; no es democrático ni igualitario ni se ejerce con claridad y valentía, sino desde la oscuridad, el sigilo y el disimulo; no admite límites en ningún campo -ni del hacer ni del saber- ni acepta controles políticos a su actuación; rechaza la tolerancia como tibieza moral y, siempre que puede, manifiesta su vocación totalitaria; tampoco responde a criterios que tengan que ver remotamente con la razón o el juicio científico. Muy al contrario, reposa en la superstición y en la controlada difusión de un cuerpo de dogmas -de los que no se puede discrepar- realizada desde un gran aparato administrativo distribuido por todo el mundo, dotado de una estructura interna de tipo autoritario -que discrimina por principio a las mujeres-, que está dirigida por una reducida oligarquía de varones solteros, a cuya cabeza se encuentra un simple mortal que se dice investido de una autoridad sobrehumana y respaldado por la legitimidad conferida por la voluntad de un ser supraterrenal cuya existencia nunca ha podido ser demostrada.
Este viejo poder es la Iglesia Católica, que desde antiguo ha venido sometiendo a fuertes constricciones la vida de gran parte de los habitantes de Europa, luego, de gran parte de la población del mundo y, por supuesto, de España, en donde esta dilatada tutela ha sido especialmente oprobiosa, dados los estrechos vínculos que ha mantenido con las tradicionales clases dominantes y en particular con la monarquía.
La temprana alianza del trono y el altar establecida en la larga lucha contra la ocupación árabe, convirtió el espíritu de aquella primera cruzada en el pretexto de una interesada colaboración que ha durado siglos, por la cual el poder político, representado por la monarquía absolutista, asumió los preceptos de la moral católica como principios inspiradores del gobierno del Estado y se invistió, como brazo secular del dogma católico, en defensor de iure y de facto de las prerrogativas de la Iglesia y en perseguidor de la heterodoxia en el campo de aquello que tuviera que ver con la fe, que ha sido muy extenso. Por su parte, la Iglesia católica, como exclusiva administradora de la voluntad de Dios, legitimó aquel régimen político, y especialmente el poder real, con lo cual se constituyó en el supremo poder del reino al conseguir, según se dice en un antiguo manual de inquisidores, la más absoluta sumisión del pueblo a los príncipes y de éstos a la clerecía.
Esta firme alianza del trono y el altar permitió, durante largo tiempo, demorar el éxito de las tentativas de alterar ese orden y, en el caso de España, dificultó grandemente, cuando no abortó, los intentos de innovación política e intelectual.

http://www.inisoc.org/juliano.htm

Hello world!

Publicado en Uncategorized el Noviembre 10, 2008 por andreror

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